
El semáforo del pedaleo: la startup que corrige la técnica de los ciclistas antes de que se lesionen
Pedalling Pro System busca convertir la técnica de pedaleo en un dato accesible para cualquier ciclista con un sistema visual tipo semáforo que previene lesiones. Es uno de los proyectos impulsados por Sportek Hub.
Todos los ciclistas temen a las caídas, pero el verdadero enemigo se esconde detrás de cada pedalada. Más del 70% de las lesiones en ciclismo recreativo y amateur no provienen de accidentes, sino de una técnica deficiente sobre la bicicleta. Se trata de una realidad que se constata a diario en las clínicas y consultas de biomecánica que analizan el pedaleo de los ciclistas y las causas de sus lesiones. En este contexto nace Pedalling Pro System (PPS), una startup que quiere democratizar la corrección del pedaleo convirtiendo la técnica de cada ciclista en un dato comprensible para todos.
El proyecto surge de un equipo multidisciplinar de ingenieros biomecánicos y expertos en rendimiento deportivo, con una premisa clara: si el potenciómetro ya mide la fuerza, ¿por qué no se está analizando cómo se aplica esa fuerza?
“La propuesta de valor de PPS reside en convertir un gesto técnico complejo en un lenguaje visual y comprensible, permitiendo que cualquier ciclista entienda cómo pedalea y qué puede mejorar”, explica Juan Manuel Rivela, biomecánico especialista en ciclismo y uno de los cofundadores del proyecto. A través de un sistema compatible con potenciómetros comerciales y sin hardware adicional, PPS traduce la aplicación de torque, la simetría de fuerzas y la eficiencia del gesto en un feedback visual tipo semáforo, que alerta en tiempo real de posibles desequilibrios o errores que puedan derivar en fatiga o lesión. Este mismo análisis permite también detectar ineficiencias técnicas que limitan la producción de potencia, ayudando así a mejorar el rendimiento del ciclista.
Un semáforo para prevenir lesiones en tiempo real
El sistema PPS presenta una innovación tan simple como disruptiva: un semáforo digital, con los colores amarillo, verde y rojo, que está integrado en una app que se sincroniza con cualquier potenciómetro comercial. No añade sensores ni hardware. Analiza los datos de torque, simetría y cadencia, y los interpreta en tiempo real.
De este modo, cuando al ciclista le aparece el color verde es que el pedaleo es eficiente y equilibrado, cuando le aparece el color amarillo su pedaleo presenta desajustes técnicos corregibles, y cuando el color es rojo además de detectar que el pedaleo es incorrecto se avisa del riesgo de sobrecarga o de sufrir una lesión.
“Los ciclistas no necesitan más datos, sino interpretaciones útiles”, apunta Rivela. Por eso, el objetivo no es ofrecer una cascada de datos nuevos a los ciclistas, que ya cuentan con todo tipo de recursos para medir su rendimiento, sino la capacidad de interpretar esos datos para saber si el pedaleo es eficiente o potencialmente lesivo. Se trata de un formato que facilita una corrección autónoma e inmediata también durante los entrenamientos y que “ha demostrado ser más eficaz en la adquisición de hábitos técnicos que los informes posteriores al entrenamiento clásicos”, agrega.